martes, 21 de mayo de 2013

Tanta Inteligencia emocional y todos con depresión!

Tanta Inteligencia Emocional y "todos" con depresión!
La verdad es que uno de los grandes retos de la humanidad se fundamenta en dominar las acciones y reacciones de nuestro propio cerebro y claro, ni le cuento cuando se trata de cerebros ajenos.
Es cierto que con un duro y exigente entrenamiento podemos intentar gestionar las emociones, pero cuando usted colisiona con un "Máster en manipulación", lo más habitual es que salga corriendo en la dirección opuesta a la que su inteligencia le indica.
Una cosa es provocar ciertas reacciones básicas y primitivas (aunque nos creamos muy inteligentes, somos una especie de zapatilla de playa que empieza a oler mal en cuanto se moja en agua de mar) y otra muy distinta, gobernar los cerebros ajenos.
En las redes se han realizado algunas pruebas y claro, conseguir que alguien se enfade es muy fácil... Recuerdo que en una ocasión leí en un debate lo siguiente: "¿Por qué hay que pagar un despido si ya hemos pagado un salario mientras el trabajador trabajaba y ahora ya no trabaja?"
Bien... algunos utilizaron sus emociones y otros su inteligencia, pero no se vio atisbo de una conjunción de ambas cosas.
He sacado una conclusión... hablando de Inteligencia Emocional, pocos se sienten emotivos y muchos, inteligentes.
A mí, lo que realmente me emociona es que alguien posea opinión propia y fabrique sus propias citas.
Le voy a demostrar hasta donde llega dicha inteligencia.... Si usted dice la siguiente frase: "Me gusta trabajar solo", alguien le llamará insolidario, inaccesible y hasta huraño para llegar a recriminarle que "se debe trabajar en equipo!! ¿Es que no se ha enterado todavía?". En cambio, si dice "Necesito la máxima concentración para trabajar". Más de uno le alabará por su enorme rectitud y otros le considerarán un pequeño genio.
Mire. No seré yo quien se cargue nada... Dios me libre! pero desde la distancia contemplo que la psicología va perdiendo el paso mientras el marketing ya lo ha perdido y el management se encuentra totalmente inmóvil; paralizado en circundantes propuestas de liderazgo, de contenidos, de paradigmas, de 8 cosas que no debe hacer, 18 que sí debería hacer, 14 que le llevarán al éxito y 5 que le arrastrarán a ese fracaso que no es fracaso porque así se aprende también.
Por todo ello, le invito a tomar la decisión de ser una especie de humanista que valore el "yo"; No trabaje en equipo, sino que el equipo trabaje... y no quiera ser protagonista en la historia, sino el protagonista de su propia historia. Sabe? Pocos le recordarán y en el improbable caso de que le pongan su nombre a una calle, para las nuevas generaciones será tan desconocido como el Taquígrafo Martí.
Así de sencillo...

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